



En pleno barrio de Duggi, en Santa Cruz de Tenerife, Studio Kosy es un espacio pensado para experimentar con la cerámica, disfrutar del barro y crear sin límites.
Aquí encontrarás tornos eléctricos, una amplia zona de trabajo y todas las herramientas necesarias para aprender y experimentar. También podrás probar diferentes tipos de barro, utilizar una gran variedad de engobes y descubrir nuestros esmaltes, preparados por nosotros.
Cada rincón del taller está diseñado para que disfrutes de la cerámica, descubras nuevas técnicas y encuentres tu propia forma de crear.
En Studio Kosy nos encontrarás a nosotros: Coso y Cosa. Aunque, para que no haya dudas, también respondemos a Mattia y Francesca.
Kosy es nuestro nombre como ceramistas, pero también cuenta nuestra historia.
Por un lado, nace de los apodos con los que nos llamamos desde hace años: Coso y Cosa.
Por otro, es un guiño a la palabra inglesa cozy («acogedor»), porque eso es exactamente lo que queremos que transmita nuestra cerámica y el espacio que hemos creado.
Nunca pensamos que un curso de cerámica acabaría cambiando nuestras vidas.
Llegó en un momento en el que necesitábamos bajar el ritmo, desconectar del mundo por un rato y volver a respirar.
Y funcionó: nos enseñó a bajar el ritmo, a disfrutar del proceso y a descubrir que crear con las manos también puede ser una forma de sanar.
Hoy queremos compartir todo eso con las personas que cruzan la puerta de Studio Kosy.








Cuando Coso me apuntó a mi primer curso de torno, no tenía ni idea de en qué me estaba metiendo.
No fue amor a primera vista: después de la primera clase me fui a casa llorando, convencida de que la cerámica no era para mí.
Pero soy bastante cabezota, así que volví al taller.
Empecé a pasar todo mi tiempo libre con las manos en el barro y, casi sin darme cuenta, la cerámica se convirtió en una parte imprescindible de mi vida.
Con el tiempo descubrí el modelado y entendí que no tenía por qué elegir entre los dos.
Hoy me dedico principalmente a las clases de modelado en Studio Kosy, aunque el torno siempre tendrá un lugar muy especial.
Además, me encargo de las cocciones, preparo las piezas para su recogida y organizo las actividades del estudio.
Tengo debilidad por los jarrones, los juegos de matcha y cualquier animalito raro y adorable.
Si una pieza tiene orejas, patas o una carita… probablemente la he hecho yo.
En realidad, cuando apunté a Cosa a su primer curso de cerámica, no tenía ninguna intención de apuntarme yo también.
Al principio solo iba al taller para pasar tiempo con mi mujer… y terminé enamorándome del torno.
Con el tiempo descubrí que con la cerámica se puede crear prácticamente cualquier cosa, mucho más que platos y tazas. Y eso sigue sorprendiéndome cada día.
También me apasiona desarrollar esmaltes.
Tiene un poco de química, un poco de magia y mucho de experimentación.
Nunca sabes exactamente qué saldrá del horno, y esa incertidumbre es parte de la diversión.
En Studio Kosy imparto las clases de torno, desarrollo nuestros esmaltes y colaboro en la organización de los eventos.
Me encantan los retos y siempre estoy buscando el siguiente proyecto imposible.
Últimamente tengo una pequeña (o no tan pequeña) obsesión con las ocarinas: las hago en el taller… y luego me las llevo a casa para seguir tocándolas.
Mis otras piezas favoritas son los cuencos para ramen y los jarrones de cuello estrecho.







Studio Kosy no es solo un lugar donde aprender cerámica, sino también un lugar donde sentirse bien.
Creemos que la cerámica es para todo el mundo.
Lo único que hace falta es tener ganas de crear, aprender y disfrutar del proceso.
Queremos que cualquier persona que cruce nuestra puerta se sienta bienvenida, respetada y libre de experimentar, equivocarse y volver a empezar.
Esperamos que entres por la cerámica y te quedes por todo lo que ocurre alrededor de ella.
Ojalá Studio Kosy termine convirtiéndose en mucho más que un taller: tu nuevo hogar.